Por qué tu mejor carta de presentación es tu sonrisa

¿Sabías que utilizamos sólo 17 músculos cada vez que sonreímos, mientras que emociones como la ira pueden requerir más de 40? Que sonreír es una medicina natural, lo llevamos escuchando toda la vida. Ahora bien, en los últimos años la ciencia se ha pronunciado sobre este acto tan cotidiano, y numerosos estudios neurológicos y psicológicos ya avalan la influencia positiva de la sonrisa en el mundo laboral, la sociedad e incluso la esperanza de vida. ¿Creerías que cada sonrisa te aporta un minuto extra de vida?
Citando a William Arthur Ward, «una sonrisa cálida es el lenguaje universal de la amabilidad», y un conocido artículo publicado en Cell Press da la razón al autor estadounidense. Sonreír mejora las relaciones sociales, pues nos convierte en individuos más accesibles, sinceros y amistosos. Lo mismo que el nerviosismo o la irritabilidad son contagiosos, también una sonrisa puede infundir estados de ánimo positivos a las personas que nos rodean.
Pero nuestra expresión más humana también ha demostrado su poder en entornos laborales. ¿Puede una simple sonrisa inspirar confianza a nuestros compañeros y superiores? Un estudio del Journal of Economic Psychology responde afirmativamente, pues una persona tiene un 10% más de posibilidades de confiar en nosotros si le ofrecemos una sonrisa. Así pues, será verdad lo que dijo Anthony J. D’Angelo sobre la sonrisa, que era «la llave maestra capaz de abrir el corazón del mundo entero».
Por otra parte, la acumulación de estrés (un mal común en nuestra sociedad) puede paliarse con esta medicina natural. Su secreto reside en la cantidad de endorfinas que puede llegar a generar, y que actúan directamente sobre los niveles de cortisol, responsables del estrés, disminuyendo así este estado de ánimo.
Pero como descubriremos a continuación, la sonrisa es mucho más que una carta de presentación con la que abrirse camino en el medio social y laboral.
 
 
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La sonrisa, una panacea natural (y gratis)
Las llamadas moléculas de la felicidad también producen beneficios perceptibles a un nivel puramente físico. Además de incrementar nuestros niveles de placer y bienestar, la sonrisa es un potente analgésico, contribuyendo a reducir el dolor corporal. Gracias a sus efectos fortalecedores sobre nuestro sistema inmunitario, también ha demostrado ser un aliado para las personas convalecientes, ayudándolas a recuperarse de una dolencia o enfermedad.
Vale la pena mencionar que tanto las sonrisas como las carcajadas participan en múltiples funciones corporales: desde la expansión y contracción pulmonar, la reactivación de los mecanismos de la homeostasis, la oxigenación de las células o la relajación muscular de nuestro cuerpo, entre otros.
Por si fuera poco, investigadores de la Wayne State University (Michigan, EE.UU) identificaron una relación entre la longevidad y la amplitud de nuestra sonrisa. A pesar de su cuestionable metodología su sondeo se basó en fotografías de jugadores de beísbol anteriores a 1950, pudieron asociar las sonrisas más amplias y radiantes con esperanzas de vida superiores a los 80 años.
Aunque la crisis económica haya llevado el mercado de las sonrisas a mínimos históricos, debemos esforzarnos por recuperar este hábito. Para nuestra salud física, psicológica y social, el valor de la sonrisa está ¡por las nubes! Finalmente, queremos hacernos eco de las palabras de W.C. Fields: «comienza y termina el día con una sonrisa», porque es el ingrediente secreto de la receta de la felicidad.